Homenaje a los escaladores Alberto Rabadá y Ernesto Navarro, en el cincuenta aniversario de su muerte en la cara norte del Eiger.

LA ASISTENCIA AL HOMENAJE ES LIBRE Y NO HAY NINGÚN INCONVENIENTE EN QUE, QUIEN LO DESÉE, PUEDA CENAR CON SUS PROPIOS ALIMENTOS AUNQUE PARA HACERLO EN EL CATERING DEL PABELLÓN ES IMPRESCINDIBLE LA RESERVA CON 25 EUROS.

¡NO FALTEIS, OS ESPERAMOS EN MEZALOCHA!



jueves, 30 de mayo de 2013

EN EL ESPOLÓN DEL GALLINERO ¡CASI TREINTA Y CUATRO MIL VISITAS AL BLOG!


Recuperamos esta entrada de marzo de 2012 por tratarse de una estupenda ruta de la cordada Rabadá y Navarro en los Pirineos. Durante el mes de junio tendré que vérmelas con los nevados de la cordillera andina, en el Perú. Tambien me servirá de reflexión para valorar, desde otra perspectiva, el camino recorrido hasta ahora.
La financiación de la placa todavía no está resuelta y el tiempo pasa deprisa, el homenaje se nos echa encima.
Nos quedan aún unos cuantos largos de cuerda. El "año" de Rabadá y Navarro en el 50 aniversario de su muerte en la cara norte del Eiger tiene que conseguir poner de actualidad el legado deportivo de la cordada aragonesa. Estoy seguro de que vamos a conseguirlo.
Con vuestra ayuda.   

Siguiendo el consejo de un destacado miembro del equipo organizador del Homenaje a Rabadá y Navarro, ahí va la relación de las personas y entidades que hasta ahora, en la medida de sus posibilidades, nos han entregado dinero para financiar la placa conmemorativa que se colocará en Mezalocha:

Asociación "Pirineos Wilderness"
F.E.G (escachatrenes)
Cursillistas Club Montaña Pirineos
Colectivo Identitario de Aragón
Jesús Mustienes
Santiago Hernandez
Asociación Cultural "Tertulia Albada"
G y J.I A (Pamplona)
José Sierra
Quique Vallés
Moskito (J.S)
Víctor Álvarez



PRESENTACIÓN DEL LIBRO "LOS OJOS DE PONTIL"



El próximo día 1 de junio –sábado- se presenta  en las Jornadas Medioambientales de Rueda de Jalón (Zaragoza) mi última aventura editorial, un libro sobre el humedal de los Ojos de Pontil, que he coordinado y realizado junto a mi amigo el agente forestal Roberto del Val, y que ha editado la Institución Fernando el Católico de la Diputación de Zaragoza con el ayuntamiento de dicha localidad.



¿Qué os puedo adelantar de dicho libro?
Pues que “Los ojos de Pontil, un valioso humedal recuperado” es un libro-guía de 255 páginas, con bonitas fotografías de mucho color, que trata de mostrar los valores naturales que atesora este hermoso oasis natural de la comarca de Valdejalón, situado entre estepas y campos de frutales.

En sus páginas contamos con la aportación de diversos especialistas de los más variados ámbitos que plasman sus conocimientos sobre el clima, la procedencia hídrica de estos manantiales o surgencias, las plantas silvestres que aquí crecen, las setas, las aves, los insectos… así como sobre otras especies animales o vegetales que son muy raras de encontrar en el resto de Aragón. Pinceladas todas ellas de un cuadro en el que además se plasman también las voces de las gentes que viven en este entorno, y que son quienes han hecho posible la recuperación y la restauración de esta zona húmeda donde las aguas termales procedentes de las sierras situadas al este del Moncayo manan con un caudal casi constante de 400 litros por segundo y a una temperatura de 22’4 grados centígrados.





Visita previa para amigos, a las 18 h.
Para los amigos y conocidos que queráis venir ese día a la presentación del libro, Roberto y yo antes os invitamos a realizar una visita guiada, un paseo interpretativo por la zona y sus manantiales de aguas turquesas...
Para ello tendréis que estar en la puerta de acceso al recinto vallado del humedal, a las 18 horas, en la carretera de acceso a Rueda, antes de cruzar el río Jalón.

Y luego, más tarde,
Presentación del libro “Los ojos de Pontil”.
Tarde del 1 de junio de 2013, sábado, a las 20.00 horas.
Pabellón de Rueda de Jalón (Zaragoza).

Más información de las Jornadas, que se inauguran con la presentación del libro en:


Eduardo Viñuales Cobos

 

 
Bien, pues ahora nos vamos a escalar el Espolón del Gallinero, una de las mejores vías de Alberto Rabadá y Ernesto Navarro.
Mayo de 1976. Al principio de la tarde, mi compañero Luis Morente, alias "El Cabezón" aparca su citroen "2CV" en Ordesa y nos ponemos a caminar, bastante cargados, por el sendero de Cotatuero.
Recuerdo muy bien sus palabras: "Joder, tío, ahora tendríamos que encontrarnos con un par de "titis" y que le dieran por saco al Gallinero" ¡Ja, ja! le respondo, pero justo en una vuelta del camino aparecen dos chicas subiendo tambien cargadas con mochilas. ¡Ostia, no jodas! ¡Qué es esto!
Pero no hay ningún milagro. Unos metros por delante van los "maromos" ¡Vaya, ya sabía yo, no nos quedan más huevos, hay que joderse, mañana nos metemos al espolón, fijo!
Las dos parejas de excursionistas siguen su ruta en dirección a las clavijas de Cotatuero y nosotros instalamos nuestro vivac en un rellano del camino, justo debajo de la pared extraplomada que mañana abordaremos. LLevo una lechuga entera. La he lavado en el torrente. Nos la comemos a palo seco, sin apañar ni nada. Esto hidrata mucho, y mi plan es escalar muy rápido y parar a comer y beber en el "jardín" que hay encíma de los techos. Algunas cordadas ya han salido en el día. Vamos a ver. Bueno tío, yo me duermo.
El susurro de los pájaros nos despierta cuando ya clarea el alba por la sierra de las Cutas. ¡Venga Luis! ¡A toda leche! Escondemos los sacos y las esterillas tras un enebro y ganamos el pie de la pared. Atados con dos cuerdas de 60 metros, llevamos unos cuantos pitones, estribos y fisureros. Muchas cintas y cordinos. Cada uno lleva su mochila con algo de ropa, un poco de comida y dos cantimploras de agua.
Al principio hay una sección con bloques tipo "armario", muy típicos de Ordesa. Primero te subes a pulso y luego metes los hígados, la rodilla y lo que puedas. Mis previsiones se cumplen y progresamos en libre, atlético y mantenido y van apareciendo pitones, algún taco de madera y cintajos vetustos y descoloridos. Casi sin darnos cuenta hemos ganado una altura endiablada. Las reuniones son cada vez más pequeñas, apenas un relieve para poner los pies aunque la roca sigue siendo muy sólida y las presas magníficas. Estamos ahora muy a la izquierda del comienzo. Abajo, el camino se ha quedado "allá dentro". El ambiente se va poniendo interesante. Fuerzo en libre, cambio de diedro y me encaramo en uno rectilíneo, de aspecto geométrico, que va derechito al techo central ¡ostia qué patio!
Venga Luis, que esto está chupado. Aquí reunión en estribos, parece que está todo clavado. Venga Jesús, tira para arriba, ¡suerte! Pero ahora no subo, cuelgo en horizontal de pitones con muy buena pinta hasta que consigo encajarme en una chimenea en el plano del techo. Un pasaje inolvidable. La espalda en el canto exterior, los pies por el labio interno, el abismo entre las piernas ¡Sí señor, esto es una vía de Rabadá y Navarro! ¡Lo tenemos Luis, aquí hay una repisa, reunión!
Luisito Morente, el "Cabezón" se dulcifica en las escaladas de dificultad. En las calles de Zaragoza es otra cosa, pero a mí siempre me ha tratado con afecto y respeto, y ahora, está siendo un compañero atento y amable, pendiente de cualquier requerimiento que precise. ¿Y porqué estoy pensando estas cosas? Porque soy consciente de que nuestra situación es delicada. Si un pitón falla y Luis queda colgando en el vacío, yo no podría hacer absolutamente nada por él excepto presenciar su agonía, y a mí tampoco vendría nadie a ayudarme. Pero los clavos han aguantado a la perfección (había un par clavados hacia arriba) ¡Venga chaval, que ya lo tenemos! Luis aparece sonriente y sudoroso, con las bagas y estribos, todo un poco enredado.
Con una tirada de sesenta metros en un libre fino y mantenido alcanzo el extremo del jardín. ¡Sube Luis! Ahora sí que vamos a beber y comer, bueno, no, vamos hasta la base de la parte superior.
Joder tío, no tengo nada de sed, es la lechuga que nos comimos ayer. Venga, trae la cantimplora. Toma chocolate, un poco de queso, tengo tambien pan y embutido. ¡Venga, vamos allá!
Las fisuras extraplomadas no son nada fáciles. Ya no voy a arriesgar ahora. Un estribo, otro estribo, salida en libre, agarro un clavo. Un largo, otro largo, ¡Estamos en la chimenea!
Es profunda, con algún desplome, cuevas y pequeños techos. Apuro las cuerdas en un par de largos. Nos falta muy poquito. ¡Venga Luis, házte tú el último largo! ¡Gracias Jesús!
Son las seis de la tarde. Nos ha costado doce horas. Descendemos felices por las clavijas de Cotatuero. Recojemos nuestro equipo y ya anochece cuando llegamos al aparcamiento de Ordesa.
¿Qué hacemos Luis? ¡Oye, pues vámonos a Riglos! ¡Venga, vamos!
 
JUVENTUD DIVINO TESORO
El croquis me ha sido facilitado por el escalador madrileño Santiago Pino. Mi foto en la cima es de Antonio Sánchez (Moskito), con ocasión de la vía "Anglada-Cerdá" al Gallinero. Los dos guapos chavales no son Mick Jagger y Brian Jones de gira por Torla. Son Valentín Asensio y Luis Morente "Cabezón"
¡Menudo par de granujas!

jueves, 23 de mayo de 2013

FUENCALDERAS-AYERBE, MEMORIA Y PRESENCIA.

Con Gabriel, en la casa natal de Ernesto Navarro (Fuencalderas)



14 de mayo de 2013. Alerta meteorológica por lluvias en 29 provincias, ¿Qué tal una visita al pueblo de Ernesto Navarro?
Gotisnea y hay que remontar las rampas del puerto "Cumbres mayores" buenas de subir pero mantenidas. Son 27 kilómetros desde Ayerbe e invertiré un par de horas con la bicicleta de mi hijo que le he cogido prestada.
Me encuentro a Gabriel y le explico nuestro homenaje. Le gusta la idea y me muestra la casa natal de Ernesto Navarro y un albergue que lleva su nombre. Despues iremos a su preciosa vivienda, una típica casa de labradores, acogedora y confortable donde su esposa nos sirve unos vasos de vino.
Se está cerrando y las nubes están a punto de descargar. Me despido prometiendo volver este verano y me enfrento a una llovizna fría y ventosa que me acompañará hasta Santa Eulália de Gállego donde me refugio en un bar para comer algo. 


Albergue de turismo rural


Fuencalderas (Zaragoza)

Roble gigante (Quercus pubescens)

Estoy seco, y un poquito alegre después de otro vasazo de tintorro. Ha parado de llover y siento frío bajando las cuestas para cruzar el río. Ahora tengo siete kilómetros de subida hasta Ayerbe y enseguida entro en calor. La impresión que me llevo de Fuencalderas es muy positiva. Parece que les gusta lo del homenaje. Se han quedado unos carteles y van a informar a Enrique, el hermano menor de Ernesto Navarro. Creo que mi viaje ha valido la pena.


GLORIETA RABADÁ-NAVARRO EN AYERBE:
SENCILLEZ Y DIGNIDAD

Hasta hoy no había tenido la ocasión de ver la glorieta que el ayuntamiento de Ayerbe dedicó el año pasado a nuestros escaladores Alberto Rabadá y Ernesto Navarro. Me ha parecido muy hermosa y a la vez he experimentado un fuerte sentimiento de afecto y gratitud hacia los montañeros de Ayerbe que con tanta elegancia han materializado su devoción a nuestra cordada aragonesa. Toño Ubieto, Ignacio Cinto, gracias.

Los alpinistas, especialmente si pertenecen al medio rural, son gente de una gran integridad, resolutivos y poco amigos de cuentos y fabulaciones. Su honor y dignidad se contrapone con la inaceptable impostura perpetrada por el ayuntamiento de Zaragoza, que dedicó, no una sino dos calles a nuestros escaladores Alberto Rabadá y Ernesto Navarro, excretando documentos, resoluciones, comunicados y certificaciones, que al final resultaron ser una penosa burla a la memoria de los héroes de la cara norte del Eiger.

PORQUE ESTO ES LO QUE SON LAS CALLES RABADÁ Y NAVARRO EN ZARAGOZA


Sin embargo, unas cuantas mediocres peliculas de Hollywood han sido distinguidas con elegantes calles en la inmortal ciudad de Zaragoza. ¡Increíble!




INTENSA ACTIVIDAD DE NUESTROS COLABORADORES.
Sara, Julio y Edu apuran los campos de nieve del Aneou, el enclave pirenaico donde siempre se acumula la mayor innivación de la cordillera. Su objetivo en esta ocasión ha sido el esbelto Pico Canal Roya.
Por su parte, el activo club de montaña "Pirineos" combina sus cursillos de alpinismo con la ascensión de una montaña de tres mil metros, el Vallibierna, que no es fácil por cierto. Una docena de cursillistas conducidos por Pepe Barbany, Félix Escobar y Víctor Maestro alcanzan la cima por una variante técnica en corredor para salir a la elegante arista de la vía normal. A destacar el trabajo en equipo para tender un improvisado puente de troncos, rústico pero eficaz. Alpinistas destacados, pirineístas comprometidos, jóvenes activos, valerosos y capaces. Este es el tipo de gente que nos permite asegurar que el homenaje a nuestros dos míticos escaladores, Alberto Rabadá y Ernesto Navarro, va a ser un éxito, en el 50 aniversario de su muerte en la cara norte del Eiger.
Julio Viñuales subiendo al pico Canal Roya

Edu y Sara, con Julio. Pico Canal Roya


PARA FOTOGRAFIAR EL MIDI DE OSSAU DESDE SU MEJOR MIRADOR.
 
El Midi d'Ossau (2.884 m) es una montaña de origen volcánico a la que a 
menudo le gusta "sacar la cabeza" por encima de los mares de nubes que 
cubren los valles de la vertiente norte de los Pirineos.
Individualizado en el paisaje del Parque Nacional de los Pirineos, su 
relieve aparece majestuoso y formidable.
Por eso lo queríamos ver y fotografiar aún con nieve, tomando cierta 
distancia para así admirar mejor sus dimensiones y formas.
Y para ello elegimos subir a una cima vecina de fácil ascensión, la que 
consideramos que podría ser considerada su mejor "mirador", el pico 
fronterizo de Canal Roya (2.345 m), el mejor punto de vista con una 
perspectiva inmejorable. Así que el domingo 12 de mayo, pronto por la 
mañana antes de que la nieve se pusiera muy blanda, Sara, mi hermano 
Julio Miguel y yo nos dirigimos a los llanos de Aneou, nos calzamos las 
raquetas y los esquíes de travesía, y desde abajo con nieve (¡en mitad 
de mayo!, de principio a fin) subimos hasta la cumbre del pico Canal 
Roya paso a paso, por una zona cómoda donde no hay tan apenas riesgo 
de aludes.
Desde el pico Canal Roya disfrutamos de la panorámica 360º de los 
Pirineos: Anayet, Collarada, Lecherines, Aspe, Anie, Le Lurién, 
Balaitús, Tendeñera... y, por supuesto, el Midi d'Ossau.
Es decir, en relación esfuerzo-vista, de lo mejor del Pirineos (2 h de 
ida y 700 m. de desnivel).
Recomendable para disfrutar.
 
Eduardo Viñuales Cobos 


Sara Ruiz camino del Pico Canal Roya


"VIEJA" FOTO
Uno de los participantes de la raquetada en el Aneou nos envia una foto que ya tendrá unos 33 años.
Es Julio Miguel Viñuales, en la cima del Aspe, tras escalar la popular arista de los Murciélagos. Julio cree recordar que la foto se la tomó mi hermano Quique Vallés, que junto con Toño Cogollor, hacían cordada.



LLENA DEL BOZO, 2.553 m. Corredor nordeste.
Víctor Álvarez, en solitario, ha recorrido este estético corredor corredor cuyos últimos 100 metros suelen estar muy helados y empinados (55º). Despues de hacer cumbre por la arista norte Victor destrepó el corredor y recuperó sus esquis para regresar a Candanchú.


 En el corredor


Desde la antecima de la LLena del Bozo se aprecia la brecha de salida del corredor.



FOTOS IMPRESIONANTES DE LA ELEGANTE ASCENSIÓN AL PICO BALLIBIERNA POR EL TEAM DEL CLUB DE MONTAÑA PIRINEOS, UNA ENTIDAD QUE SABE COMBINAR LA TÉCNICA Y LA MODERNIDAD CON EL ESPIRITU MONTAÑERO MÁS TRADICIONAL Y LOS VALORES DE CAMARADERÍA Y SOLIDARIDAD QUE CARACTERIZAN A NUESTRO DEPORTE.
DESDE ESTE BLOG EXPRESAMOS NUESTRA ADMIRACIÓN POR LA BRILLANTE TRAYECTORIA DEL CLUB PIRINEOS.
  
Improvisando un puente



Corredor al pico Ballivierna


Cresta cimera




Cumbre pico Ballivierna ¡Enhorabuena!



Descenso delicado, magníficos monitores, estupendos cursillistas.

 

jueves, 16 de mayo de 2013

RECUERDOS DE "GAINZA"






De charla con José Gainzaráin
Alberto Martínez Embid

            Nuestro apreciado “Gaínza” lleva años acudiendo a las tertulias de los jueves en Montañeros de Aragón. Las más de las veces, para aportar toda clase de datos a quienes están interesados en conocer cualquier recoveco de su dilatada trayectoria. Así, el tema de Rabadá y Navarro no podía dejar de aparecer en estas amistosas charlas…
            Hace unas semanas, me acerqué por el domicilio de José Gainzaráin para hablar largo y tendido de diversos temas relacionados con la crónica de nuestro Club. Me atendió con su cortesía habitual, a pesar del reciente fallecimiento de su esposa, María Elena; un golpe del que nuestro veterano trata de sobreponerse con su energía acostumbrada… Y esto es lo que contó “Gaínza” respecto a los escaladores más descollantes que tuvo Montañeros de Aragón:
            “Recuerdo bien que Alberto Rabadá venía mucho por Montañeros. Entonces no había una brecha tan grande con los escaladores, que hacían vida con quienes no escalábamos. Por ejemplo, a Pepe Díaz lo conocí en el cuarto pequeño que entonces tenía el Club en Gran Vía: estaba tocando la guitarra con otros. Entonces solo teníamos la zona que ahora corresponde a la Biblioteca: no nos habíamos hecho con el espacio actual, que antiguamente era el piso de los conserjes. Tuve asimismo mucho trato con Rafael Montaner, quien también hizo mucho porque hubiera unión entre quienes solo andaban y quienes escalaban. Y así fue: todo Montañeros estaba muy unido por entonces.
”A los escaladores los tratábamos muchísimo en el tren, cuando ellos iban a Riglos. Rabadá y Navarro eran muy majos y agradables los dos. No solo les tiraban las cosas de escalada: a menudo participaban en el resto de las actividades de Montañeros, donde se mezclaban con todo el mundo. Iban a marchas de regularidad, a carreras, a esquiar… Sobre todo, Rabadá. Y cuando hablaban, no le daban la menor importancia a lo que acababan de escalar, ni a lo que seguidamente iban a hacer. Nos enterábamos de la relevancia de cuanto conseguían a través del Boletín: en el Club, todos pensábamos que Rabadá y Navarro eran buenísimos y que nadie más hubiera podido subir por donde ellos lo hacían. Leíamos sus artículos con un enorme interés, muy orgullosos de ellos.



”Cuando Alberto Rabadá y Ernesto Navarro murieron en Suiza, nos quedamos todos muy chafados. Fue muy penoso cuando tuvimos que poner en el cuarto pequeño de Montañeros los féretros, nada más traer sus restos a Zaragoza. Ayudé a acondicionarlo con Benedí, con el Sebas y con otros. Acudimos en masa al entierro en Torrero, donde se vio una verdadera multitud. También se hizo una misa en Riglos, junto al monumento, a la que fue muchísima gente.
”Todo aquello fue muy triste: hay fotos del velatorio y de las misas que todavía hoy resultan impresionantes”.
            Como se ve, escuchar a los veteranos de nuestro deporte es siempre una experiencia enriquecedora. Sobre todo, si se desea comprender a fondo alguna faceta del pasado. No todo está en los libros.


"Gainza" en los años 60.







PICO DE LA RIPERA 2.822 m
Corredor norte. 8 de mayo de 2013

Un día gris y lluvioso. Alberto y Victor cargan con paciencia sus esquís desde el pueblo de Panticosa. La nieve se ha subido a los 2.000 metros.
Entramos al corredor y la niebla nos envuelve. Hay unas enormes avalanchas y una gran acumulación de espesores y masas de nieve sin caer...
Son 200 metros de canal empinada a 45º y un corto tramo helado. Itinerario nº 33 de la guía "Sabocos-Comachibosa"   Arriba se abre el embudo y alcanzamos la arista. LLueve y me quedo helado. Por gilipollas, me he dejado el impermeable en casa. Los tres vamos hasta la cumbre y decidimos renunciar a crestear hasta la Tendeñera. En esa niebla tan densa podríamos no encontrar nuestro collado y amanecer en los barrancos avalanchosos del Valle de Otal. El corredor se destrepa bien y oimos caer pequeños aludes de pared. Alberto y Victor se calzan los esquis. Serán casi doce horas de actividad para subir y bajar un desnivel de más de 1.700 metros.

En rojo, trazado del corredor norte del Pico de la Ripera 

Alberto llegando a la cumbre


Victor se va para la cumbre



No para de llover, hay que descender, me estoy empapando




Placa en memoria de un joven escalador británico fallecido en la Ripera










 1973-2013 PRIMERA INVERNAL A LA CARA OESTE DEL NARANJO DE BULNES. UN RELATO DE CÉSAR PÉREZ DE TUDELA EN EL 40 ANIVERSARIO.

La emoción. XL Aniversario de aquella escalada al Naranjo de Bulnes (febrero 1973) que transmitió a España la verdad del alpinismo. Portadas en los diarios, Crónicas en la televisión, Editoriales en las páginas de Opinión…

España siguió con temor -durante dos semanas- una escalada que podía convertirse en una tragedia anunciada

La vida es en definitiva momentos. Esos instantes esenciales que llevan sustancia, con el escalofrío de la emoción intensa, la alegría o la constante incertidumbre… del que vive casi en los sueños, tan frecuente en las escaladas de las cimas.

Y  trato de volver al ayer, recordando esas vivencias de hace más de 40 años…

Dudas… ¿Seré capaz?… ¿Por qué he cambiado mis cómodas expediciones de explorador-periodista por esta escalada popularmente calificada de trágica?

El desánimo

Si esta incertidumbre continua, si la pared  no se limpia del hielo que la acoraza, si las decenas de periodistas que nos siguen desde Cabrales, o desde Potes, no nos dejan tranquilos, metiéndonos prisa, yo debería fracasar. Más aún quería probar el sabor del fracaso tras unos años de éxitos rotundos limpiamente logrados: la pared del Eiger, entonces la más dramática y temida escalada de la Tierra, la primera al Badile, mis respuestas de montañismo y expediciones ante una España que vivía pendiente de la Televisión… ¡No se podía triunfar siempre!

Veo al Ardilla cómo escala con increíble seguridad los difíciles pasajes de la entrada de la pared, limpiando el hielo de los pequeños agarres, colgándose valientemente de sus dedos desnudos….

Y sé que pensé: con este compañero me atrevo a todo y voy a seguirle con riguroso cuidado. 
 Pero a mi memoria llegan también momentos de oscuridad, ascendiendo en una noche sin luz, hacia la salida de los “Tiros de la Torca”, para encontrar los equipos de supervivencia, sin ningún seguro, escalando rocas y nieve inestables, sintiendo el riesgo total, asegurado lejanamente por el Ardilla sesenta metros más abajo, para luego descender cargado con la pesada mochila, como si estuviera en un sueño o fuera sonámbulo. -Si no caigo será un milagro- Así fui aceptando ese riesgo inevitable –posiblemente excesivo- Algo muy próximo.

Al día siguiente me sentía un “condenado” por mí mismo, a seguir escalando, tras un incomodo vivac lleno de sueños trágicos, enfrentándome a la entonces problemática travesía, con las grandes botas dobles, en equilibrio, en unos pasajes sin garantía de seguros hasta alcanzar la reunión conocida con el nombre de la “Guitarra” desde la que tenía que “rapelar” colgado de una clavija que se movía con la mano.

Deberé de seguir confiando solo en mí mismo, dudando a cada paso de mis facultades, probando y entusiasmándome a la vez de mi valentía, o quizás sería más adecuado llamarlo audacia, consiguiendo paso a paso ir llegando a esa zona con mejores perspectivas de apoyos y agarres.

Después vivía esos instantes fantásticos de alegría incomparable viendo que lo estaba consiguiendo. ¡Qué maravilloso es saber que el valor me ha asistido y quizás guiado en esos momentos de dificultad, que ese día eran extremos o a mí así me lo parecían!

La llegada al vivac, a la exigua repisa llena de nieve, en donde vivaquearíamos por segunda vez, esperando el atardecer, mirando como las avionetas y los helicópteros provocaban la caída de nieve y del hielo con sus evoluciones sobre nuestras cabezas, fotografiando las impresionantes escenas que nuestra presencia propiciaba, antes nunca transmitidas por televisión a toda España, ni fotografiadas… Eso era alpinismo en estado auténtico…  Por un radioteléfono -como un milagro- nos llegó el pronóstico que Mariano Medina –el hombre del tiempo- había elaborado para nosotros. ¿Es que éramos tan importantes?

Más tarde, noche cerrada, esperando el amanecer, entonamos  canciones, ejerciendo ese precioso compañerismo junto al Ardilla y al lado José Ángel Lucas con el Murciano –nuestros rivales- pero… en esos momentos de peligro –nuestros amigos- con quiénes compartimos el equipo y los escasos alimentos…

El amanecer… Reemprendiendo la acción, superando cansancios, ejercitando esos equilibrios y esfuerzos con frío y con viento…

Parecía que lo estábamos logrando tras superar el enorme “Diedro” en una constate escalada espectacular. El Murciano y José Ángel Lucas habían ido delante, al confundirme yo a partir del vivac.

Yo sentía el cansancio de mis 30 años –ya era un veterano- cargado de pesadas cuerdas recuperadas,  imparable hacia la cima.

Enseguida llegó la noche y tras la cima planteamos el descenso del “Anfiteatro” acorazado por las intensas nevadas,  que el Ardilla resolvió con maestría y seguridad haciendo ocho o diez rapeles.

Descendiendo por la “Canal de la Celada”, paramos los cuatro para recuperar el aliento, fue cuando el Ardilla dijo con la ingenuidad de un niño: “Ahora no podemos saber lo contentos que estamos”







ASPE: LAS RUTAS DE LA VERTIENTE NORTE SEGÚN LA REVISTA DESNIVEL


En 2007 la cordada de Juan Nadal y Carmelo Torrijo trazó un moderno itinerario siguiendo la línea más directa por el centro del Espolón norte. Es la vía "Jesús Yarza", sólidamente equipada con abundantes parabolts y clavijas convencionales lo que la hace muy atractiva para los escaladores modernos, reticentes a los terrenos de aventura, sin seguros y con mucha exposición.
En un principio me sentí contrariado por la vía de mi buen amigo y compañero de escaladas Carmelo Torrijo, ya que de hecho, la "Vía Jesús Yarza", coincide bastante, o va muy próxima, a la vía "Espolón norte" que abrí en 1977 con otro magnífico escalador, Francisco Estaún.
Ha quedado acreditado que Carmelo y Juan Nadal desconocían la existencia de una vía en el espolón norte del Aspe. La circunstancia además, de que la hayan dedicado a mi buen amigo Jesús Yarza, persona a quien tantos favores debo, me hace ver el asunto en positivo. Ahora, gracias al moderno equipamiento instalado por Torrijo y Nadal, muchas cordadas se aventuran en ese formidable bastión de placas. La ruta antigua, más sinuosa y comprometida apenas se había repetido aunque nunca pasa de Vº. Dicho esto me gustaría que las paredes de la alta montaña, en especial el querido Aspe, con su roca noble y franca, se mantuvieran en el espiritu de riesgo y aventura que muchos escaladores esperan encontrar en los Pirineos.

domingo, 12 de mayo de 2013

NAVARRO, EL PICU URRIELLU Y RABADÁ ¡VAYA TRÍO!


Por su indudable interés, recuperamos esta colaboración del veterano alpinista leonés Isidoro Rodriguez Cubillas, autor de excelentes guías sobre los Picos de Europa y que participará como ponente del  homenaje en Mezalocha.
Tambien desde este blog se valora la modesta progresión de "Miquel", el joven montañero leridano, admirador de Rabadá y Navarro, quien hace sólo un par de meses se puso unos crampones por vez primera y ahora, acompañado por su fiel perro "Fox", se atreve con las altas montañas del Pirineo catalán. Es el pico de "Lo Corronco", de 2.543 m de altitud.

 
 Este es el relato de Miquel.




Yo como ya sabeis soy un novatillo. Pues hice "Lo Corronco"  (2.543m) partiendo de la ermita de Sant Quirc, Durro. (1.510m)  
El temporal no era muy favorable ya que me llovió, nevó y si fuera poco en la cumbre se me giró fuertes vientos y se me echaron las nubes encima...sí, lo sé, fue muy insensato por mi parte ya que había mucha nieve que no me esperaba y estaba presente el factor aludes. Hay que decir que me fije bien la ruta que quería tomar evitando así los famosos "tubos" o paredes que invitaban a ser arrastrado por alguna alud. 
Cabe decir que mi falta de material de nieve también me hizo replantear en variadas ocasiones el retorno al inicio de mi partida, solo contaba con unas simples botas de montaña y unos palos de trekking (de mi madre). 
Como comentaba mi falta de material hizo que me calara el agua en los pies y a los 2.000 m con el frio se me hicieran posteriormente algunos cortes etcétera. 

Mi acompañante fue mi perro, Fox, al que yo llamo a veces, zorro negro. Estuvo fuerte, incansable y no se separo de mi en ningún instante, todo un seguro de vida. 
Pude comprobar que no teme a las alturas, ni a los fuertes vientos, ni a los paquetones de nieve, ni si quiera a los buitres para arrebatarles unos huesos, esta hecho un verdadero osado.

Por suerte no fue el único animal que me acompaño a la cima hubo vacas, rebeco, buitres, águila y pajaritos.

Me compliqué la vida en el ascenso, pensando que elegía la ruta más corta resulto que elegí la más larga por esa misma razón el tramo final se me hizo muy cuesta arriba, nunca mejor dicho.

¡Toda una pasada! Me lo pase genial y espero volver pronto para poder hacer la cima de al lado. Te dejo unas pocas fotos que tome con el móvil hasta que se me apago por el frio.
 Lo Corronco


 

Esta ultima foto del perrete sentado casi en la cumbre fue la ultima foto que pude tomar, el frio se empezaba a notar en el cuerpo sudado. En una de las fotos se puede también apreciar la vaporización del agua, solo necesitó 4 rayitos de sol para que yo tuviera que salir del sitio, fue flipante. Como he dicho, el tiempo fue muy variado.

Fox en la cima de Lo Torronco.
Nuestro colaborador Miquel Sopena.

Gracias Miquel, estupenda subida. Ahora vamos con el valioso artículo de Isidoro Rodriguez Cubillas, el escalador decano de los montañeros leoneses. 



NARANJO DE BULNES.
UN SIGLO DE ESCALADAS
Ediciones Desnivel 2000   



Al atardecer de una larga jornada de verano, cuando el sol comenzaba a perder su hidalguía e iniciaba sus cotidianos juegos cromáticos coloreando la llambría bermeja de la vertiente occidental del Naranjo de Bulnes, dos solitarias y minúsculas figuras avanzaban lentamente, con la tranquilidad que da la satisfacción de un trabajo bien hecho, remontando los últimos metros que les quedaban para alcanzar el punto culminante, donde sólo la pétrea imagen de la Virgen de las Nieves les contemplaba en silencio, impasible.

En el cuaderno que estaba introducido en la petaca metálica de la cima del Naranjo escribían:
“21-8-62. Escalada realizada por la cara Oeste, con un tiempo formidable para lo que nos esperábamos de Picos. Algo de niebla durante la excursión por esta pared, la más hermosa y formidable que hasta la fecha hemos conocido. Somos dos excursionistas zaragozanos que nos sentimos orgullosos de poderla ofrecer desde estas líneas a todos los montañeros españoles que alguna vez han soñado con la escalada de esta provocadora pared.
Debajo estampan sus firmas y a continuación anotan: “cordada Navarro-Rabadá”.

Esta escueta nota esconde una de las actividades más sobresalientes que hasta entonces se habían hecho en los Picos de Europa, y además aquí, en el Naranjo de Bulnes, donde hacía poco más de medio siglo don Pedro Pidal, marqués de Villaviciosa y Gregorio Pérez, el Cainejo, habían colocado el jalón que marcaba el inicio de la historia de la escalada deportiva en España.


Navarro era neófito en el Picu Urriellu, como los lugareños conocen al Naranjo de Bulnes, y Rabadá había tenido un breve contacto con esta montaña a la que había ascendido por la cara sur en el mes anterior con los santanderinos Rodolfo Amorrortu y J. M. Aja, pero desde el año 58 entraba en sus planes e incluso ya había hecho un intento de venir a los Picos de Europa para acometer esta escalada que finalmente tuvo que aplazar al sufrir un accidente laboral Domingo Arenas, que era quien entonces le iba a acompañar.
      
Cinco jornadas, cinco días de trabajo en la pared más espectacular e inaccesible de los Picos de Europa, tan sólo brevemente interrumpidos por la salida que tuvieron que hacer a media pared, por los Tiros de la Torca, en busca de agua y alimentos.
           
En esta ocasión la conjunción no pudo ser más perfecta: por una parte dos escaladores íntimamente compenetrados, una cordada que atesoraba los valores más genuinos como el valor, la tenacidad, la técnica, la táctica, la destreza, la resistencia, la perspicacia y sobre todo el inmenso amor por lo que estaban haciendo, y por otra parte la excepcionalidad de la muralla occidental del Naranjo de Bulnes, esa montaña cortada a pico por los cuatro costados y que por esta vertiente hace gala de su más hermosa imagen, símbolo como ninguna otra de lo que se nos antoja inaccesible a primera vista. Como no podía ser de otra manera estos ingredientes hicieron que el resultado fuera la más bella línea de escalada que entonces se había trazado dentro de nuestras fronteras.
           
Desde ese momento el Naranjo de Bulnes pasó a pertenecer a Alberto Rabadá y a Ernesto Navarro, pero también ellos quedaron para siempre anclados a la historia del Picu Urriellu.
           
La escalada de la Oeste del Naranjo tiene de todo lo que podamos desear: una roca adherente como ninguna, franca y compacta en todo el recorrido, diedros, placas, fisuras, chimeneas, travesías…, hasta un rápel pendular tuvieron que hacer Rabadá y Navarro (que desde la segunda repetición pasó a ser un corto rápel normal).
           
En los años sesenta y el primer lustro de los setenta no había en España otra escalada más estimada en nuestro país, y su recorrido era prácticamente obligatorio para todos aquellos que se sentía escaladores de alto nivel. Esto hizo que paulatinamente se fueran incorporando a la historia de la Oeste nombres de cordadas que han dicho mucho en el devenir de nuestra escalada: Régil-Villar-Rosén, Ursi Abajo-Jesús Ibarzo, Lastra-Caro, Tapia-Santaquiteria, Udaondo-Estanis,…
           
Desde entonces mucho se ha escrito y comentado sobre esta vertiente occidental del Picu Urriellu que cuenta con más de una treintena de trazados (el número de vías al Naranjo anda por las ochenta), los sucesos se fueron concatenando en los años siguientes haciendo conocida esta montañas para los que no se encuentran sumergidos en este ambiente, trágicos accidentes, agónicos rescates, escaladas solitarias, invernales, espectaculares epopeyas de supervivencia, femeninas, escaladas enteramente en libre, récords de velocidad, nuevos itinerarios que rayan lo imposible…, pero la llambría bermeja sigue ahí, como siempre, serena pero desafiante, y con la misma altivez con la que la pudieron contemplar Rabadá y Navarro en la tarde del 14 de agosto de 1962, cuando aún estaba virgen.
           
El madrileño Francisco Caro después de haber hecho la cuarta repetición a la Rabadá-Navarro de la oeste del Naranjo escribió:
“De mi mente no se aparta el recuerdo de Rabadá-Navarro ¡Qué corazón hizo falta para ir remontando poco a poco esta ciclópea pared! Pienso que están aquí, sí, se que están aquí y que seguirán eternamente, porque este itinerario es parte de sus vidas, de su afición y de su recuerdo. Quien quiera saber como eran, en la cara oeste del Naranjo de Bulnes encontrarán la respuesta”
           
Con indignación he escuchado muchas veces el nombre de la vía Rabadá al Naranjo, injustamente olvidando con frecuencia a Navarro, sin duda por una total ignorancia y desconocimiento de la historia, pero estos dos personajes quedaron indisolublemente unidos desde el 2 de mayo de 1959 fecha en la que abrieron su primera vía juntos en la vía de los Diedros a la Peña don Justo, en sus queridos Riglos, hasta que juntos llegaron al final de sus días en agosto de 1963, cuando el mal tiempo les sorprendió en la pared norte del Eiger.

Isidoro Rodríguez Cubillas